Buenos días, leñe, a pesar de todo, buenos días… Como he comentado en el twitter, el cielo está tintado de azul por los pajarracos, pero me alegro, porque aún se ve el Sol entre las plumas, y es que no hay de otra…
Joder, ya, que soy un poco perroflauta, ya, pero es que he sido así toda mi vida, denostado por los pragmáticos, denostado por los realistas de pacotilla, que se les llena la boca con la palabra esa: demagogía; lo que más siento de ser un poco perroflauta es que sólo aprendí a tocar mi propia flauta, y nunca procuré aprender a tocársela a los demás. Llevo una semana de emociones, pensando en que la sociedad realmente sí puede cambiar, creyendo que un movimiento puede generarse y puede crecer y hacerse adulto, soñando que mis hijos van a tener un futuro mucho mejor, o al menos más justo, o despejado en el horizonte, una semana de ilusiones que ayer a la noche se dio una ostia de las de libro, por el tema de los pajarracos, claro que los cambios tan profundos precisan de mucho tiempo, y de retrocesos, y de paciencia, vamos, que va para largo el tema…
Me emociona todo este tema del 15M, de las acampadas, del pueblo unido y demás, y por eso ayer estuve en Donosti, queriendo palpar de cerca ese ambiente. Tres notas al respecto, o tres hechos o conclusiones o whatever, son los que puedo sacar de ese mi encuentro:
- Dejé escrita una nota dando las gracias a toa esa gente por luchar para que mis hijos puedan tener ese futuro más limpio.
- Soy un perro flauta, pero no tanto, joder; entiendo que hay que pasar el tiempo, entiendo que son muchas horas, y alabo los esfuerzos de las diferentes actividades; me encanta que tengan una especie de taller infantil, guardería, me encanta la caseta donde se informa y se pide ayuda, los paneles, los grupos de debate; pero me sobran las clases de didjeridoo, o actos similares, que si bien pueden resultar interesantes en algún contexto, no creo que éste sea el caso.
- Eché de menos un contínuo ir y venir de propuestas, ideas, diálogos, apertura a todo el que se arrimaba, como si todo el pescado estuviera vendido y todo decidido, vamos.
Pese a todo, estoy profundamente agradecido a cada uno de los que acude a todas las acampadas, luchando a su manera por ese futuro, o por este presente, hasta a los perroflautas como yo, a ellos también les estoy agradecido, pero por amor de dios, que no dejen arrastrarse ahora por la desesperanza de verse oscurecidos por las gaviotas.
Y de las gaviotas precísamente quería hablar, aunque sea de costado; estaba yo ayer en mi desdicha, reflexionando sobre los pájaros en cuestión, apagando la radio cada vez que conectaban con alguno de sus exultantes portavoces, cuando en una de estas, me vi sorprendido, sin tiempo de desconectar la radio, por una multitud en Génova, que jaleaba eso de “Bildu fuera”. Vale, por dónde empiezo, tal vez por el hecho de que estos demócratas obvian así por los cojones lo del tema de la separación de poderes, de que obvian lo que es en sí una democracia, de que obvian lo que el Tribunal Constitucional (creo) dictaminó, de que eso del perdón en el que creen cada Domingo se debe de diluir cuando se trata del perdón a todos aquellos que no comulgan con ellos; tuve incluso cierto miedo, porque mientras la policía vigilaba un grupo pacífico, mosqueado, indignado, pero pacífico, en Sol, ignoraba a otro grupo de exaltados cuyas proclamas incitan a la violencia, por mis cojones que seguro que si pudieran, abolían autonomías, idiomas y dialectos y encerraban a todo nacionalista, pacifista o no, por no decir de los izquierdosos perroflautas; en serio, sentí miedo de esta gente, cómo que Bildu fuera, señores, si Bildu engaña, hay leyes, si engaña, existen las elecciones para retirarles el apoyo que miles de ciudadanos les hemos dado, con la ilusión y la creencia de que esta vez es la definitiva. Dejen de tocar los cojones y preocúpense de aprender lo que es la democracia, la sombra del árbol de la dictadura fue tan fresquita, que les da miedo quemar su blanca piel al Sol… A la mierda, coño!





