Bajo a la perra al baño público, y de pie, en el paso de cebra, cruza delante de mis ojos uno de esos todoterrenos negros, uno de esos que parecen fabricados como si fueran fortalezas de metal duro, muy duro, durísimo, como de fibra de roca de titanio, con ventanucos pequeños, enanos, oscuros, como si dentro fueran los jodidos hombres de jarrelson, como si el conductor, con gafas de sol oscuras, llevara en una carpeta negra, sobre el asiento del copiloto, con todos los secretos de estado que podrían desbaratar el sistema democrático (cosas como que Rubalcaba en realidad sale de karaoke todos los Jueves por la noche y viste ligueros, cosas como que a Dolores la Cospedal, le han visto salir de locales de intercambio de parejas en Madris, vestida de cuero negro, como la carpeta negra).
Supongo que esta noche pasada habré dormido demasiado poco, la mala costumbre de intentar dormir con la radio puesta, un día en el que el Real Madrid vuelve a ganar la copa del rey, que a eso de las cinco de la mañana, ya has oído treinta veces el gol, las celebraciones, aquello de “yo soy español, español, español…” y claro, que si estuviera yo solo, pues apagaba la radio y sanseacabó la historia, pero no duermo solo, ni duermo, y encima, aguanta al Ramos, Cristiano y Mouriño, que uno está cansado ya de tanto furgo y tanta ostia, que yo quiero saber qué va a hacer mi Real Sociedad el Sábado, y que empezaré a pensar en ello el mismo Sábado antes del partido, pero joder, no detengo el mundo por un partido de fútbol, ni siendo el del siglo, el del mundo o el de la guerra de las galaxias, que me la pela, leñe, que cada vez que pongo los deportes en la tele para entretenerme, sólo veo y oigo al Mou, al Pep, al Iker, al Alves, y la verdad, ya está uno hasta el moño.
Con mi falta de sueño, el gol de Cristiano, mi cabeza dando tumbos con el español, español, veo al del todoterreno, y se me crispan los nervios del todo; me acuerdo de que otra vez estaremos a final de mes rascando los bolsillos, de que otra vez tendré que insistir a alguno para que me pague, que al banco todo esto se la pela, que este mes se acaban las cuotas del coche, pero que las del piso siguen y siguen, y que probablemente alguien se encargará de vendernos algo que haya que pagar a plazos, y se me relajan tras la crispación, es como una respiración profunda en yoga, aspiras aire, retienes en lleno, vacías los pulmones, retienes en vacío, y te quedas como dios… Se me relaja la crispación al darme cuenta, de que a pesar del mes, de los pagos, de rascar el bolsillo, de los apuros, me siento bien, como si todo alrededor estuviese alineado como los planetas cada un porrón de años, de manera que duermo como un niño, a pesar de los madriles; y el que lleva el todoterreno me resulta un poco más pequeño y triste, y oscuro, como los ventanucos pequeños de su tanque de ciudad, escondido tras las lunas tintadas, escondido tras sus gafas oscuras, exhibiéndose como un pavo no real. Tal vez no sea como imagino, o tal vez sí, pero me importa un bledo, yo imagino que este tipo es como yo quiero que sea, ¿o no?
Mientras la perra, la pobre, corre al baño, se agolpan en mi frente y un poco más atrás, lo del Trotiño, lo de los jueces y lo del pp, lo de la ley de partidos y lo de la ley de igualdad, lo del paro y lo de la eeeeere de telefónica, perdón, movistar que suena más molón, starrrrrrrr, se me agolpan ahí dentro las voces, las opiniones, los maltratos, que si quieres ahorrar metas quinta a partir de 50 km/h y no la metas sin protección por el tema de los embarazos no deseados, y el señor de barbas y seseos que si quiere volver al siglo pasado, que a mi aún me suena al siglo XIX, que si la democracia y las elecciones de mayo, que estoy de sus leyes y de esperas hasta el culo, que si quedarnos de brazos cruzados o saltar de una puta vez, que si los imigrantes, y no oigo más que quejas y quejas, como si esto fuera a arreglarse solo, hasta el día que no remonte y los de siempre acaben por ahogarnos del todo.
Y todo esto, por el puto gol del Cristiano y la mala noche del español, español; la perra ya acabó, y el del tanque de ciudad hace mucho tiempo que se fué, y todo sigue, y vuelta a casa, sonriendo…







