Que llevaba mucho tiempo sin pasarme por aquí, ya, pero las horas y horas y horas de psicólogo van pasando factura al tiempo de computador, o sea que se van recogiendo los frutos, y ya no parece tan necesario eso de limpiar la porquería al viento. Y si alguien queda al otro lado, leyendo esto, se preguntará: ¿a qué cojones viene este ahora, si dice que ha recogido frutos de no sé qué cosecha psicológica? Pues la verdad, no tengo ni puta idea, o sí, que eso de las ideas llegan generalmente de noche, en duermevela, y uno se inspira por lo que va descubriendo en esto del internet, o sea que sí, vuelvo por que me ha salido de los huevos y porque me he reido mucho con lo que he ido leyendo por aquí y allá, y esto es así.
El problema real, es que no sé por dónde seguir, o recomenzar, o recomencer (tengo un gran pasado como freak que devoraba dibujos animados en francés, gracias al Club Dorothee, lo que pasa es que en su día sólo se nos decía raros, o que teníamos nuestras cosas, pero en ningún caso freaks… Los únicos freaks que yo conocía por aquél entonces, y no recuerdo ni como, eran los de una película que ya desde muy pequeñito vi, y que en su momento me causó varias pesadillas. Que digo yo que probablemente vería “La parada de los monstrous en la 2″ que por aquél entonces, como todos sabéis, era la UHF, claro.
“Freaks” es una recomendación que os hago, no ya sólo por la historia de penurias, de crueldad, de amor, de desamor, de sentirse un poco enfermo, de miedo un poco trasnochado, de tristeza, de locura, que también, sino que para que entendáis lo que yo consideraba un “freak” desde hacía mucho tiempo. O sea que el hecho de conocer la palabra “freak” desde mi tierna infancia, me debía de convertir en un “superfreak”, tiene cojones, no es que me revele contra el hecho de que alguien te considere de esa manera, pues tengo que reconocer que ser un “freak” un “raro” o un “rarito”, tiene su encanto, como un aura de romanticismo; lo que me infla las pelotas son los motivos por los que alguien decide agregarte en su listín telefónico de “freaks”, y es que habitualmente, el honor recae tanto en los que van disfrazados de “klingon” con sus gafas con tirita en el medio de la montura, a todas las reuniones de fans de Star Trek, que por otra parte, ole sus huevos, porque yo sería incapaz de hacerlo y ellos con dos cojones, se plantan de esa guisa en medio de Barcelona (por ejemplo), como en los que están interesados por la informática, la cultura, o por ejemplo, la ópera, y no digamos si encima te gusta leer a Poe o ver películas francesas.
“Tío, a ti lo que te pasa es que eres un rarito y punto”-mira, a lo mejor sí, o a lo mejor no, pero lo que sí te digo es que me la sopla cuando pienso que para no ser un “rarito” debería renunciar a tanta belleza, o incluso a vestirme de novia Klingon el día de su boda, en una catedral venusiana, (con dos cojones, lo que decía).
Pues mira, a lo tonto ya tengo una entrada nueva, creo que sé por dónde tirar en el futuro, y que ya nos veremos en la siguiente, claro…







