ASÍ POCO A POCO SE VA APRENDIENDO

•2009/08/28 • 1 comentario

Llegué a un punto en el que no sabía muy bien por dónde leches seguir, porque los recuerdos son mil, los momentos tres mil, las sensaciones mil doscientas, y existe una línea general, pero ramificaciones de hechos que rodearon todo lo que iba sucediendo, así que aún a riesgo de mezclar en el tiempo lo que fué aconteciendo, tengo que seguir de alguna manera; además, carece de importancia, la realidad se dibuja en mi mente, y poco importa en qué orden… Supongo que mis pasos me llevan al primer día entre otros, parece que tiendo a recordar las primeras veces, los primeros días, y lo que sigue son consecuencias de lo anterior; el primer día que el Gerente de la empresa tuvo a bien bajar a ponerme a prueba delante de un ordenador para tratar de realizar mi primer trabajo serio de dibujo, delante de un ordenador, todos sabemos, por supuesto, porque es conocido por todo el mundo, que el que trabaja frente a un ordenador, no trabaja, claro, al menos, ese fué el poso que me quedó a mi en semejante lugar, porque ahí sólo había dos posibles: o sudar porque eras un trabajador, o ser un jefe y tener derecho a no sudar, pero sí a pensar.

Fué una prueba creo que bastante satisfactoria, al menos para mi, se trataba de conseguir enviar un dibujo a una imprenta, y hablar con el cliente si era necesario, y bueno, lo conseguí, muy a pesar de mi jefe de sección, por lo que pude comprobar posteriormente. La coña residía en que yo no tenía unas horas, un tiempo, para ir haciendo ese tipo de trabajo, yo sólo tenía que subir a dibujar cuando este tipo lo consideraba, claro que habitualmente consideraba que debía hacerlo en el último momento, cuando el cliente ya apretaba, una bonita experiencia para ir soportando situaciones de estrés y aprender de ellas, o acabar hasta los huevos, claro… ¿El resto del tiempo? pues el resto del tiempo transcurría entre disolventes, tinteros, y serigrafías, y mi empeño de aprender de todo y todos los que me rodeaban, compañeros de trabajo; aún me pregunto qué coño es eso de ser compañero de trabajo… Hacemos un mal uso del vocabulario, compañero denota un cierto grado de colaboración, y lo que descubrí allá era un sálvese quien pueda, por lo que se debería usar otro término, no sé, conocidos, toca huevos, gente, algún término que no denotara colaboración, y mucho me temo que esto viene de serie en casi todos los puestos de trabajo. Esta gente no tuvo muchos reparos al principio de esconder lo que sabían, no tuvieron muchas dudas a la hora de ponérmelo jodido, al fin y al cabo yo era un enchufado de uno de los jefes, y si quería aprender, iba a tener que sudar, no iban a tolerar que viniese alguien como yo a quitarles las nulas posibilidades que tenían de ascenso…

La vida tiene estas cosas, luchas constantes, y decepciones contínuas, que supongo, forman parte de nuestro aprendizaje, pero me resulta triste que debamos andar a ostias para aprender, me resulta triste que tuviese que caminar rodeado del miedo de los demás, porque eso no demostraba más que una cosa, eso demostraba que ellos conocían sus límites, pero eran incapaces de admitirlos, por eso me hice una promesa interna, yo debía reconocer mis límites, comprenderlos y aceptarlos, para no caer en la trampa del autoengaño. Por cierto que este mal afectaba desde el último de los trabajadores hasta el más alto de los cargos; en esa puta empresa, por Dios, nadie aceptaba sus limitaciones, nadie las reconocía, todos se creían capaces de todo, claro que así andaban todo el día con el alma en los pies por la frustración… Pocos, muy pocos, conocí allá, que no sufrieran del mismo mal.

Así, a pesar de las caras y los miedos de la gente alrededor, a pesar de los kilómetros, a pesar de las dudas y el cansancio, a pesar de que se me secaban los labios de limpiar tanto bote, a pesar de que tenía que pelearme por aprender, a pesar de que tenía un jefe de sección que si me veía intentar aprender, me paraba los pies con palabras sutiles que empezaban por un :¡¡¡qué haces!!! así, poco a poco, con paciencia, supongo, o porque en el libro de la ruta de la vida ponía que había de ser así, o porque me sentía culpable por ser un enchufado, o porque yo qué sé, así, fuí aprendiendo poco a poco sobre todo lo que me rodeaba, así poco a poco, me fueron encargando algunos dibujos más que debía hacer en las horas extra, nunca en las horas de trabajo, como si aquello otro no fuera trabajo real, no sudaba al fin y al cabo, así poco a poco, aprendí, y ójala nunca lo hubiera hecho, pero lo innato en una persona, eso sí que no se puede cambiar…

TODO ES COMENZAR, EL TRABAJO DIGNIFICA

•2009/08/20 • Dejar un comentario

El camino no se hizo especialmente largo, no fué demasiado tiempo, ni recuerdo que hiciese demasiado calor, era mediados de Junio, y en esta zona, a mediados de Junio, no se puede decir que haga demasiado calor. El coche marchaba bien, conducir era una sensación increible, joder, la estaba gozando, y probablemente Mike Oldfield sonaba en el radio casete del Clio; no lo recuerdo claramente, pero me conozco, iba de estreno, estreno de curro, estreno de coche, a la fuerza llevaba a Oldfield, y casi seguro era el Tubular Bells lo que sonaba. Todo era perfecto, comenzaba un nuevo capítulo en el Libro de la Ruta de la Vida, y yo no estaba dispuesto a abandonar esa cinta que ante mi apareció gracias a un enchufe; los enchufes no eran baratos, de ninguna manera, y no soy persona a la que guste defraudar a los demás (cosa que no consigo habitualmente).

Llevaba puesta mis pantalones negros y mi camiseta negra, eso sí lo recuerdo, no había recibido ninguna instrucción sobre lo que iba a empezar a hacer ese primer día, o sea que fuí de calle, como cualquier otro día, eso sería suficiente. La verdad es que iba con ganas, oyes tantas veces lo costoso que es encontrar un trabajo, oyes tantas veces, tantas alabanzas sobre el trabajo, oyes tantas veces eso de “mientras haya trabajo”, que no podía menos que estar loco de contento, eso era la ostia, lo que cuesta encontrar trabajo, lo bueno que es, y yo lo había encontrado en tan poco tiempo, era para estar contento; claro que conforme va pasando el tiempo, vas moviéndote por el mundo y la perspectiva de lo que te rodea, va variando, como el mar, como el tiempo.

Supongo que llegué con un cuarto de hora, tal vez media hora, de antelación, era turno de tarde, por lo que tocaba entrar a las dos y salir a las diez, ocho horas que eran nueve y media reales, contando el traslado allá, aunque con lo que gozaba al conducir, eso no iba a pesar, ya, claro (hay que ser gilipollas para pensar de esa manera). Recuerdo el olor a material plástico, no era agradable, pero tampoco era lo suficientemente desagradable como para hacerte vomitar. Recuerdo el primer vestuario, pequeño, con un ambiente cargado, oliendo a sudor, humedad, plástico, aceite, disolventes… Recuerdo las caras, no los rostros, pero si los gestos, todo eran sonrisas  y cansancio, claro, yo era un enchufado de uno de los grandes jefes, claro… recuerdo subir al que iba a ser mi lugar de trabajo durante los siguientes muchos, muchísimos años… y recuerdo presentarme al que iba a ser mi jefe directo, un gran desatino, ese aún estaba más enchufado que yo, y recuerdo que pese a ser yo una posible solución para los problemas de dibujo que tenían en esos momentos, no toqué ni de lejos un ordenador, tan sólo me ubicaron al lado de una mujer de unos cuarenta y tantos que pintaba (aprendí que eso era serigrafiar con una máquina) depósitos de jardinería… Mi labor, bueno, pues como había que empezar desde abajo, para aprender, claro, ya sabéis, fué limpiar los depósitos que se pintaban de manera defectuosa, con un disolvente llamado J-72 (joder, aún recuerdo el nombre y su olor ácido, mareante). Así fué durante ¿ocho? no, diez horas, ya que muy amablemente, el jefe de sección bajó con una lista para ofrecer meter horas extra, claro, yo era el enchufado, el nuevo, debía esforzarme más que el que más lo hacía, claro, metí las horas pertinentes. Así fué, durante días, semanas, supongo que aprendí muy bien a limpiar depósitos, se me daba de miedo, cada vez lo hacía más rápido, y cada vez mi garganta estaba más irritada, cada vez llegaba más frustrado a casa, pero contento, porque el trabajo dignifica, y porque el trabajo es algo grade y hermoso, que hay que conservar… ¿Dónde mierdas habré quemado esa parte del libro de la vida? y sobre todo, ¿por qué tardé tanto en hacerlo?

ELDLRDLV (EL CLIO)

•2009/08/10 • Dejar un comentario

Cierro los ojos mientras pienso antes de escribir nada en este blog; cierro los ojos para despejar mi vista, la tengo cansada de estar todo el día frente al ordenador, retocando fotografías, maquetando un par de páginas; cierro los ojos y viajo unos años atrás en el tiempo, despacito, que no quiero marearme, sólo quiero viajar hasta ese momento en el que entré a trabajar en la fábrica, siempre la llamaba así, la fábrica, y eso es lo que era; voy despacito porque los recuerdos son demasiados, voy despacito porque incluso los vapores que queman mi garganta están presentes en mi memoria, recuerdo la textura de los olores, es tan intenso que puedo recordar cada olor, desde que entraba por la puerta, hasta que llegaba a mi puesto, mi puesto…

Voy despacito porque me sigue dando vértigo y asco asomarme mentalmente a las puertas de ese sitio, voy despacito porque si corro olvidaré muchos detalles importantes, olvidaré mucho odio y dolor que no quiero olvidar hasta que cure, joder, todavía tengo qué curar; a ver, no todo fué malo, también fué mucho peor de cuando en cuando, y también ayudó a ir rellenando el libro de ruta de la vida con las equis que marcan el camino correctamente recorrido, también ayudo a independizarme, ayudó a conseguir un coche, una hipoteca, una vida adulta, y pese a sonar algo irónico, ese tipo de bienes, fueron bienes de verdad, excepto la hipoteca, claro, pero eso de los bancos es otra historia…

Hacia el comienzo de Junio del año 1999, mi enchufe contactó conmigo tras la prueba realizada en la fábrica; parece ser que se decidió entre los jefazos que mis servicios podrían ser útiles, y con eso y un empujoncito, la llamada me apremiaba a aceptar el puesto; un puesto que no podría darme desde el principio, claro, tendría que ganármelo, no era justo que alguien entrase enchufado, y que empezase a trabajar en un puestito limpio, con una máquina, dibujando y eso, además, no tenían suficientes dibujos para hacer, por lo que la solución era obvia, empezar desde abajo, esa era la consigna; las razones expuestas: lo que antes he comentado sobre el enchufe, aprender todo lo que rodeaba a la sección de serigrafía, ser uno más de la plantilla, y a la vez subir a dibujar cuando fuese necesario… Yo, en mi inocencia (juro que por aquél entonces era mucho más inocente de lo que soy ahora), acepté sin rechistar, es más, me parecía un trato justísimo, joder, más que justo, no tenía de qué quejarme, me iban a enchufar con un buen sueldo, eso debía ser más que suficiente para no quejarme.

El aviso estaba dado, las consignas estaban bocetadas, me faltaba el coche para recorrer los 50 Kilómetros hasta el puesto de trabajo, y para recorrer la vuelta a casa, claro; sabía que iba a cobrar a partir de Junio, el objetivo estaba claro, necesitaba un coche, no caro, pero decente, resistente, lo suficientemente bueno como para aguantar miles de Kilómetros, pues ese era mi objetivo, permanecer allá durante muchos años, y no fueron muchos, en cantidad se diría que fueron pocos, en calidad yo diría que fueron demasiados; si no recuerdo mal, fué una semana un tanto loca, de concesionario en concesionario, con la calculadora mental funcionando a tope, con mi cabeza inundada por números, olor a perfume de vendedores y a coches nuevos, con carrocerías inmaculadas, mil opciones para embellecer los vehículos y tres mil peticiones de avales porque aún no había contrato fijo (sí, sí, como oyen, contrato fijo, sea lo que sea eso). Al final, como era lógico, acabé comprando el coche que por lógica iba a terminar comprando, la línea del nuevo modelo llevaba gustándome cerca de un año, por lo que sabía, los motores de la casa eran fiables, y qué coño, salía apañadito de precio, así que allá fuimos, con aval, dinero, promesas, sonrisas, perfumes más o menos caros o baratos, más sonrisas, a comprar el coche que nos llevaría a marcar con una equis otra de las casillas del libro de la ruta de la vida. Al poquito de pedir el coche, al tenerlo en el concesionario, pude llevármelo puesto. Un Clio II Diesel, claro, que la gasolina estaba cara, y no se podía andar tirando los dineros, color plateadito, tan limpio, oliendo tan a nuevo, mi primer coche, claro; ya estaba preparado para acudir a mi puesto de trabajo el siguiente Lunes, a la fábrica…

EL LIBRO DE RUTA DE LA VIDA

•2009/08/03 • Dejar un comentario

Nada cambia, ni tus enemigos, ni tus amigos, ni los ríos, ni los montes que me rodean, y sin embargo, lo veo todo diferente tras el paso de los años. El engaño del tiempo, el engaño de la ilusión de lo invariable. Supongo que todos hemos tenido días de esos en los que todo parece igual al día anterior, es más, me pregunto si en realidad no son todos los días así, si no tengo esta sensación de vivir en el día de la marmota todos los días, es más, incluso creo que he escrito sobre esto antes, días de la marmota, deja-vu…

Es la sensación de ahogarse en el tiempo, como si éste no pasara, aún sabiendo que pasa, los plazos aprietan, es más, recuerdo cuando los plazos no sólo apretaban, recuerdo el tiempo en el que destrozaban los nervios a cualquiera, recuerdo el tiempo en el que dirigía un equipo, en el que todos hacíamos lo posible para llegar a lo imposible, recuerdo a un hijoputa comercial, que no hacía mas que prometer plazos de entrega y cantidades, sin consultar, sin saber si era posible o no, destrabajando, deconstruyendo, claro que el vivía como Dios, y hay que joderse, encima estaba bien visto; me alegro de que a pesar de todos mis avisos, luego diera por culo a la empresa bien, se me llena la boca cuando pienso en un gran OS LO DIJE, CABRONES. Cuántas pesadillas, cuántas noches perdidas entre sudores y sueño perdido, cuánto dolor. Recuerdo porque aún hoy, hace cosa de dos días, volví a tener pesadillas después de pensemos… más de cuatro años, más de cuatro años y aún recuerdo al dedillo tantos detalles de aquél sitio. Recuerdo que en los últimos meses allá… no,no, mejor voy un paso más atrás, que hay tantas circunstancias que contar… Empecemos por el principio, es la mejor manera después de todo, y tal vez el escribirlo aquí, me sirva de purga y me ayude a parar las pesadillas que vuelven cuando menos me lo espero.

Todo comenzó allá por 1999, yo tenía una vida recién estrenada, había acabado los estudios de diseño gráfico, y lo siguiente que aparece en el libro de ruta de la vida, es eso que llaman “buscar trabajo”, pero con la suerte que me caracteriza, que por lo general es buena, tenía mi pequeño gran contacto para obtener ese trabajo que me permitiera ir un poco más lejos en el libro de ruta de la vida, yo qué sé, coche, piso, boda, hijos… Lo que tocara. Como iba contando, yo tenía ese enchufe del que tanta gente presume, y que a mi me hacía sentir avergonzado; pero no era un enchufe cualquiera, porque si me contrataban, lo harían por necesidad, y empezando desde abajo, lo cual no llegué a comprender del todo, porque ese desde abajo, no se correspondía a lo que se supone que iba a ser mi cometido; a pesar de no comprenderlo, reconozco que me fué de gran ayuda, con ello aprendí el funcionamiento de la sección en la que estaba destinado. Empecé antes de empezar; la fábrica se encontraba a 45 minutos de carretera, y mi primer día que no lo fué, simplemente me llevaron allá para demostrar lo que yo podía dibujar o hacer con el ordenador, el freehand, un programa de dibujo vectorial, y el photoshop, el programa e todo dios. Claro, les demostré que la persona que tenían encargada en la sección, de dibujo, no tenía ni puta idea, y que yo podría hacer ese trabajo, ese trabajo… Curioso cómo las intenciones viajan en un tren y el destino trabaja en otro completamente diferente, curioso cómo nos toman el pelo al regalarnos el libro de ruta de la vida…

EL MITO DEL NÉMESIS

•2009/07/25 • Dejar un comentario

Hace muchos años, madre mia, muchísimos, casi más de dos o quince ya, quizás más, que importa, conocí a mi némesis, y es que todos tenemos un némesis esperando en algún lugar del mundo. El caso es que yo tuve la suerte, o mala suerte de conocer a mi némesis en la adolescencia, o post adolescencia, vamos, cuando aún me salían granos en la cara y luchaba por ser un rebelde, porque no sólo se lucha al ser rebelde, también se lucha por llegar a serlo. Vamos, que me vestía como me salía de los cojones contradiciendo a todo dios, con un gusto pésimo, sí, como si en un viaje de vuelta desde los años cincuenta a la actualidad, me hubiese quedado a repostar algo de ácido a finales de los sesenta, un hippy trasnochado, el último gran hippy de mi pueblo, lo dicho, lo que me salía de los cojones; y no sólo eso, lo llevaba con orgullo, con el orgullo de sentirse y saberse diferente, eso no ha cambiado, sólo que ahora los objetos de mis críticas son un poco más adultos por decirlo de alguna manera, eso y que el vestuario ha cambiado, se ve que encontré una faceta de estilista de vuelta a los noventa. y al menos pude salvar con decoro la época de las hombreras de los ochenta.

Como iba diciendo, que siempre me pasa lo mismo, conocí a mi némesis allá por los años extraños, un encuentro tan fugaz como traumático, en el que me vi acorralado contra un poste de duro y frío cemento, acosado por la razón, la previsión, el decoro, y sintiendo como mi espalda se helaba contra el poste de cemento frío, mientras mis mejillas ardían sonrojadas por el rapapolvo que me estaba cayendo encima, en la intimidad de un bar en Sábado por la noche, estas, son de esas cosas que no se olvidan fácilmente; yo sé que podría haberme creado un trauma peligroso, haberme hundido, tal vez podría haberme forzado a una autoreclusión Saturnina, podría haber caído en ese momento de la cinta en la que estaba mi vida misma, de ahí al foso de los espacios vacíos que existen entre cinta y cinta…

Pero no, no fué así, llevaba conmigo un arma poderosa, esa rebeldía que hervía dentro de mi; no recuerdo cómo ostias salí de aquella situación, teniendo a mi némesis frente a frente, pero salí, y salí fuerte, de hecho, en vez de recordarlo como un profundo cisma en mi vida, lo recuerdo como una anécdota, y me hace gracia abrir el libro de las anécdotas de vez en cuando y leer ese capítulo; de hecho es extraño, bueno, no tanto según los principios de la física; me sentí por un momento irremediablemente atraído por mi némesis justo aquella misma noche, pero duró lo que dura un vaso de mosto con cointreau; años más tarde volvería a encontrarme con mi némesis en otra situación, bajo otras circunstancias, aún seguía siendo mi némesis, eso nunca cambia. Yo al menos estaba preparado cuando la conocí…

RECELAR CUANDO SE ES VAGO

•2009/07/19 • Dejar un comentario

Quiero pensar en los recelos, quiero pensar hacia dónde me han llevado, quiero recordar si en realidad me sirvieron de algo; pero no recuerdo, no recuerdo, tengo la memoria hecha un cúmulo de sucesos que no quiero ordenar, ordenar supondría recordar, y francamente, hoy no quiero recordar. No hay un motivo en concreto, sólo que creo que me siento extremadamente vago, vago para recordar recuerdos que me hagan pensar, vago para pensar sobre los recelos, vago para buscar en mi cabeza, vago para descubrir. Llevo un tiempo caminando de puntillas por senderos mágicos y no tan mágicos, llevo un tiempo caminando de puntillas para no perturbar el sueño de los que me rodean, llevo un tiempo aprendiendo a caminar de puntillas, porque no sé pisar con fuerza, pisar con fuerza es cosa de orcos, prefiero pensar que soy alguien que acompaña a la lluvia.

Quiero olvidar si alguna vez recelé de alguien por su aspecto, por su manera de pensar, quiero olvidar si alguna vez fuí tan bobo como para ser quien no quiero ser, quiero olvidar si es que hay algo que olvidar. Estoy cansado de escribir a las claras, caminar en silencio y marcar mi camino para que mis pasos de puntillas sean seguidos, es que hoy, simplemente me siento vago, vago para marcar caminos, vago para recordar recuerdos. Quiero olvidar si es que hay algo que olvidar, y recordar el presente, porque el pasado, el pasado es pasado, y por mucho que el verano huela a crema Nivea en la espalda, a carreteras mojadas y tierra húmeda tras la tormenta de Agosto, por mucho que el Verano huela a ensaladas mixtas y hierba recién cortada y demasiado seca, quiero olvidar que esos olores son parte del pasado, es que hoy me siento demasiado vago para oler el pasado.

Si alguna vez recelé de ti, o de ti, o de alguno de vosotros que rondáis por estas palabras, o de alguno que sin rondar las palabras ronda algún rincón de mi mente, si recelé sin motivo, espero que sepáis perdonar el que no recuerde, así como ese momento en que me hice una imagen totalmente confundida de vuestra persona, si alguna vez recelé de alguno de vosotros presentes o no, con motivo, pues eso, que os jodan, tenía razón, y es que a veces quisiera ser como Lisbeth Salander y tener la facultad de dar el siguiente paso, tras, eso sí, haber realizado un juicio justo, aunque si no recuerdo mal, tampoco recuerdo recuerdos sobre juicios justos, creo que son un mito del que alguna vez oí hablar, los juicios justos, las sociedades justas, mitos, sólo mitos en mi mente demasiado vaga para recordar recuerdos…

UNA CONVERSACIÓN INTELIGENTE

•2009/07/13 • Dejar un comentario

Echo muchísimo de menos las conversaciones inteligentes; creo que en la mayoría de los casos es un error mío, un error por no querer empezar una conversación inteligente; parece que no encuentro el momento apropiado, quizás se debe a que éstas, como todas las situaciones especiales, como todo lo bueno, no se dan a diario, de manera que seamos capaces de apreciarlas cuando ocurren; ahora que lo pienso, tengo la sensación de que este hablar conmigo mismo se debe a la necesidad de conversaciones inteligentes en mi vida; en mi caso, son como el sexo, parece que nunca tengo suficiente, es un problema, nunca acabo saciado de pensar y debatir conmigo, sólo en algunas ocasiones puedo hacerlo con otra persona, sí, hablo de las conversaciones, claro… Ultimamente ando enganchado a la saga “Millenium” de Stieg Larsson, libros que en mi vida habría comprado, ni por la temática, ni por los títulos, por Dios: “¿¿¿La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina???” eso qué cojones es, y lo que es más importante, de qué cojones trata, de hecho creo que cada vez que pasaba por delante de un stand de esta saga y veía a gente abriendo los libros, leyendo la biografía, pensaba que la sociedad del consumismo y los medios de comunicación, volvían a dirigir las mentes de las personas de nuevo, y con una sonrisa miraba con desdén a los pobres incautos, y de repente, mi madre me llama por teléfono, y me dice que me ha comprado los tres libros de una colección que está teniendo mucho éxito y tal… Sí, unos libros de una chica, de un escritor sueco, y yo: “ostia, los libros de la chica del bidón de gasolina” pero si ni siquiera sé de qué van, joder, ya le han engañado a esta mujer”. Sé que lo hizo con toda su mejor intención, de hecho me propuse dar una oportunidad a los libros de la chica, las mujeres y todo el tinglado sueco ese, al menos para ver de qué iba el tema.

Cuál no fué mi sorpresa al encontrarme con algo a lo que yo llamaría novela negra, joder, encima eran tres pedazo de libros de la ostia de páginas, de un estilo que nunca me interesó, pero eso sí, tenía que reconocer  que la lectura era fluida, que la redacción era ágil, que los personajes, eran atractivos, que la trama, joder, la trama era una locura, que… total que aquí me hallo, en medio de Suecia, tratando de comprender tramas en las que las mujeres son las grandes perdedoras, un mundo que muestra el engaño del mundo económico, la locura, la muerte, el sexo, el amor, a veces, y una sociedad lejana, pero no tanto; dos semanas, los dos primeros libros fulminados, comenzando a leer el tercero, y sumergido en la vorágine de las investigaciones y tramas oscuras, sumergido en la vorágine del consumismo al que los medios una vez más nos han dirigido, pero qué cojones, estoy disfrutando enormemente de esta conversación inteligente…

De vez en cuando viene muy bien olvidarse de los recelos y dejarse llevar por la marea, a ver qué pasa, lo mismo nos encontramos de bruces con una conversación enormemente inteligente, ya sabes…

NI A OSTIAS APRENDEMOS, MENOS MAL AL KHALUA

•2009/07/05 • Dejar un comentario

Pero el ser humano no aprende ni a ostias, y de poco me sirve saltar de cinta a cinta, ni de avanzar o retroceder en el tiempo de mi memoria pasada o futura; lo dicho, el ser humano no aprende ni a ostias; avanzo dando tumbos, autoconvenciéndome acerca de mis propias convicciones, de mis propias experiencias, pero amigo… Una cosa es convencerse uno mismo de estar en lo cierto, como cuando hablas para tus adentros, como plantándote delante de un espejo interior, te miras a los ojos y comienzas con un: Bueno, vamos a ver… No, una cosa es escucharte a ti mismo, y otra ya es la que abarca el mundo de las acciones, es ese paso, ese, el que falla, en el que fallo, el que no doy, porque qué coño, aquí en la cama se está calentito, y fuera está lloviendo de cojones, y para qué me voy a mojar pudiendo estar aquí… Pero claro que la lluvia poco a poco va colándose por las rendijas de la vida, y la lluvia, acaba ahogando tu vida, tu casa, y todo lo que te rodea y quieres, sólo confías en que eso te pillará ya muy de mayor, en que tampoco serás consciente del todo de por qué ahora todo parece tan mojado y triste… ¿Y por qué el colgado este empieza a escribir esto? se preguntará alguien, o no, bueno, vaya frase más gilipollas, vaya excusa para querer contar el motivo de esta entrada; el caso es que meditando gracias a dos copas de khalua (creo que se escribe así), un licor de café que me encanta, meditando, decía, sobre el hombre, la sociedad, y la religión, a pesar de mis convicciones, me quedó ahí dentro más de una duda, más de una molesta sensación de no ser coherente con lo que digo, o lo que es peor, que lo que digo no es coherente conmigo mismo. Es la teoría de la inacción, la teoría de no moverte por no molestar a los demás, me odio a mi mismo por eso, bueno, tal vez no es odio, pero joder, no me gusta esa molesta sensación… Bautizamos a mi hija a pesar de estar yo abiertamente en contra de todo ese tinglado llamado iglesia, me casé por la iglesia, ¡¡¡Señor, por la Iglesia!!! ¿por qué? pues es sencillo, mi mujer quería casarse por la Iglesia, a mi en su momento me pareció bien, me daba igual, y al fin y al cabo era por darle el gusto, claro que quería casarme, pero lo de la Iglesia no entraba en mi modo de entender la vida; de todas maneras, lo hice. Con el bautizo pasó algo muy similar, y así, poco a poco, como una enfermedad, es como fuí introduciéndome en el círculo ese de la inacción, de dejar que las cosas pasen, de no oponerme con dureza ante lo que considero una vulneración de la persona, pasas, pasas y pasas, y entras en el círculo de los que aportan colorín y dinero a la iglesia, y que claro, cómo vas a decir que no si todo el mundo lo hace, cómo no se va a bautizar tu niña (pobre, lo que le he hecho) si todo el mundo lo hace. Pues miren, ahora estoy sumamente jodido, me molesta sobremanera, no me siento bien conmigo, tengo que ser más fuerte la próxima vez, y hacer una oposición real, porque estoy hasta los cojones de pasar por el aro de la inacción, porque el bautizo vale, ahora no me queda más que aceptarlo, pero la comunión será otra cosa, no quiero seguir sintiéndome culpable por hacerle pertenecer a ese mundo que aborrezco… Ella elegirá lo que quiera elegir, y me duela más o menos, esa será su elección, pero ahora, no soy nadie para hacerle soportar la carga de pertenecer a ese monstruo… Pues eso, que ni a ostias aprendemos, ni a ostias nos movemos, pero sólo hacen falta dos copas de khalua y una conversación inteligente mientras suena The Clash en el Bukowsky, para darte cuenta de las barbaridades que estás haciendo…

SISTEMAS BASADOS EN EL ENGAÑO

•2009/07/03 • Dejar un comentario

Sistemas basados en el engaño, engaños premeditados de Gobiernos legítimos e ilegítimos, camisas de once o mil varas en las que me voy metiendo, dudas en cada uno de los rincones de las noticias diarias, teorías conspiranóicas, teorías simplistas, o teorías sin más; cada vez encuentro el sistema más y más hundido, cada vez encuentro la confianza de la gente que conozco, más y más aburrida, harta de lo que se cuece alrededor; que si el alcalde de Torrecojones se ha llevado un milloncete para su casa, que si los concejales de Gurrierdi han colocado a todos sus familiares en cargos importantes, que si los terrenos, que si la crisis, que si los bancos, los bancos, la madre que parió a los bancos y al puto sistema capitalista; por no creer, hoy no creo ni en la democracia esta que nos han plantado porque sí, porque ellos lo valen; de hecho, no creo en el sistema democrático tal y como se conoce desde hace mucho tiempo, reconozco que es el menor de los males, pero no por eso debemos aceptarlo tal y cual; ostia, es como todo, debería evolucionar, la naturaleza nos enseña que el que no evoluciona la palma, pues esto es lo mismo, si hay algo muy bueno en este mundo, es que las teorías son válidas casi siempre en diferentes ámbitos de la vida y del mundo; joder, pues si sabemos eso, es lo que hay, se trata de evolucionar la democracia, aunque para eso, antes debemos evolucionar nuestras mentes y valores, que esos los tenemos muy tocados.

Es que luego los ves por la televisión y los escuchas, perdón, oyes, por la radio y te dan ganas cuando menos de partir la boca a más de uno y de cien, joder, son cargos remunerados por nosotros, ¡por nosotros!, y  no tienen siquiera la poca vergüenza de hablar ni expresarse correctamente, no sé ni me importa qué han estudiado, pero tengo claro que pueden ser catedráticos de la Universidad de Derecho de Madrid o de Alcorcón, pero no tienen puta educación, ni respeto por el lenguaje ni la gente; si no se respetan ellos mismos; el problema son las personas, el problema son las personas, no hay duda; sé que existen buenos políticos, sé que hay gente convencida de buen corazón y mejor criterio, que procura hacer las cosas lo mejor que puede y sabe, pero son los menos, y los menos poderosos, son los currelas de las cosas bien hechas, los currelas del corazón, que se ganan el respeto del vecino, pero la indiferencia de los superiores, saben que siempre seguirán ahí, nunca les dejarán evolucionar esta podrida democracia; sólo espero que cuando reviente el sistema, les pille desprevenidos, a ver si a ostias pagan cada puta lágrima que hicieron llorar, cada gota de sangre que derramaron, cada céntimo que robaron; ahí os den…

ESTE MUNDO DE UNOS Y CEROS

•2009/06/29 • Dejar un comentario

De nuevo me hallo ante la necesidad de copiar un comentario realizado por mi en otro blog de este mundo de ceros y unos… De nuevo porque gracias a este mundo he encontrado tanta gente con cosas que decir, con tanto talento… Pero sobre todo, con tanto que contar, y copio lo que hoy mismo he respondido, porque mientras escribía, me daba la sensación de estar haciéndolo para mis saltos en el tiempo, de hecho, tiene mucho que ver con las entradas aquellas que hice hablando sobre la economía en general y en particular; Si alguien estuviera interesado o interesada en leer algo interesante, sólo tiene que hacer click aquí, creo que merece la pena…

La era de autodestrucción, como siempre digo de mi mismo, no sé casi nada de casi todo, sólo soy un observador al que le gusta sentarse en la playa e imaginar la vida de la gente que me rodea, escuchar las historias de las personas que han vivido más tiempo que yo… Siempre he creído en la teoría de los ciclos, desde que hace mucho tiempo estudiando economía, aprendí eso de las súbidas y las bajadas, desde entonces todo en esta vida se me antojaba cíclico, sólo que había ciclos más largos, y ciclos más cortos, sinceramente creo que ahora estamos acabando uno de esos ciclos, y confío en que ese fin de ciclo traerá consigo una nueva manera de entender el mundo y la vida, aún confío en la capacidad de aprendizaje del ser humano… No sólo lo espero sino que también lo deseo, nunca creí en el sistema capitalista, y sinceramente tampoco en el comunista, de hecho, nunca creí en un sistema creado por y para el ser humano, nunca tuvimos claras nuestras prioridades, y mientras éstas sigan basándose en el bienestar individual, poco más se podrá hacer; deseo con todas mis fuerzas un cambio derivado de esta crisis, un cambio real, no un cambio como el que anuncian ahora mimo los gobernantes, un cambio que signifique una nueva visión acerca del mundo, no sé si más solidaria, pero al menos sí más consciente de los valores que nos rodean, sí al menos más consciente de apreciar lo que realmente es importante, que casualmente, no es aquello por lo que cada día muere tanta gente, aquello por lo que los gobiernos hablan de crisis… Y pensar que todo este sistema está creado a partir del engaño…

EN ESTE MUNDO DE LO MATERIAL (EL NEGOCIO DE LA GUERRA)

•2009/06/23 • Dejar un comentario

En este mundo de lo material, las imágenes grabadas en unos y ceros o en papel, es una de las escapatorias mágicas que encuentro para crear lo que tengo en mi mente; justamente gracias a esta necesidad de transformar imágenes, o mirar donde otros no lo hacen porque viven demasiado deprisa, gracias a ese mundo de unos y ceros, he conocido a gente extraordinaria, gente que me ha ayudado a interpretar, aprender, mirar con otros ojos, hablar de otra manera a través de la cámara y el ordenador; hace poco una de estas personas que vive detrás de ese espejo que es la pantalla, cuyas imágenes, cuya visión del mundo es una auténtica delicia a degustar, me preguntaba sobre una de las imágenes que había visto en su contínua búsqueda de fotografías que cuentan historias… Por supuesto, le contesté, y precísamente mi respuesta es la que yo quiero compartir hoy con la gente que me lee, esa respuesta que tanto me agradeció, aunque yo sincéramente, no leo lo que en el momento escribo, lo dicho queda como sale de la mente, y así va al mundo, ahí va mi carta dirigida a esa persona:

(Hablando de una fotografía)

no creo que haya que interpretarla más allá del título, “sin rostro”, claro que el creador cuando lo hizo, quiso expresar algo, pero en este caso, supongo que se refiere justo a lo que escribe debajo, para dar la cara… en este sitio hay muchas formas de ver y entender la vida, como en todas partes, y desde luego, hay gente que tiene que esconderse detrás de una máscara para dar la cara… Siempre conoces a alguien que sabe de alguien o es familia de alguien o que ha visto a alguien… Y la realidad es mucho más complicada según y como te comportes, porque pareces estar abocado a pertenecer, seguir, participar, lo que sea de uno de los bandos… sí, es incomprensible, pero hay gente que apoya la violencia; yo parto de la no creencia en la violencia como método, bajo ningún concepto; también es cierto que en ese mundo hay muchos que no lo hacen; como te digo, hay muchas realidades y dos bandos posibles, lo que nos deja a los que no queremos bando alguno, fuera de todo… Yo, hablo de mi mismo, nunca he tenido problema de decir lo que pienso, ni aquí ni en los pueblos más radicales, de hecho siempre he hablado con todo el mundo, tengo gente conocida, amigos y familiares que van de la derecha a la izquierda radical, del nacionalismo vasco al nacionalismo español (este es el problema real, los nacionalismos… que miedo me dan, ¿verdad?) Procuro llevarme bien con todos, pero no como método de supervivencia, sino porque por gracia o desgracia soy así, me gusta mirar, escuchar y aprender… sé que hay muchos que no tienen ese lujo por aquí, yo tengo la suerte o la capacidad de tenerlo… Donde vivo no hay ni más ni menos problema que en otras partes, hace poco, o un poco más que poco… vi un reportaje de un coche con banderas españolas y toros y no sé cuantas cosas más que dejaban donde vivo, y pasaban dos o tres o cuatro que decían que por qué nadie hacía nada y blahblahblah… Pues bien, esto que te voy a decir lo sabes más que de sobra, pero nunca me canso de repetirlo… No creas todo lo que ves, oyes o lees en la prensa… fíate de lo que tu misma ves, oyes y aprendes… En este sitio siempre hemos convivido con la gente que viene de vacaciones desde Madrid, Zaragoza, etc… No vivimos aislados del mundo, pero eso sí, cada uno con sus ideas… la violencia, ese es un mal que debería ser erradicado YA, de todas partes, y no es demagogia, pero mientras las armas sigan entre las manos de los hombres, siempre habrá un tarado dispuesto a disparar en cualquier sentido…
Por cierto, ese chico tiene unas fotos MUY buenas…
Yo por mi parte no me caso con nadie, bastante tengo con comprenderme a mi mismo… eso es algo que molesta a muchísima gente, pero tengo mis propias creencias, y aún hay mucho que aprender… Nunca las cosas son tan fáciles como parecen, o tal vez es que no quieren que las veamos fáciles… Al fin y al cabo, hay muchos intereses en el negocio de la muerte, y lo peor de todo es que cuanto más escuchas, más descubres que los intereses no son unilaterales, y los únicos que sufren al final, son los que no tienen interés alguno…

Palabras que caminan por este mundo de unos y ceros, allá donde vayan, y que salen de muy dentro…

LAS PINTURAS EN EL AIRE

•2009/06/16 • Dejar un comentario

Creo que fué hace cosa de dos años, cuando decidí dar un nombre a lo que hago, en uno de esos mundos virtuales, pretendiendo que lo que hago, es arte, al fin y al cabo es una expresión de un concepto que llevo en mi interior, un concepto que quiero sacar, lo llamé pintar en el aire; bonito nombre, y efectivo, con gancho, desde luego, a la gente de ese mundo le gustó el término, suena así como a setentas y pink floyd, suena a hacer lo imposible, a jugar con la imaginación, suena a pinturas que se desvanecen con el paso del tiempo, suena a colores que nunca terminan de secarse, suenan a contínuo cambio y adaptación al medio, suena a eso y más, suena a viajar en el ciberespacio para descubrir que ahí también existe el arte, suena a efímero y a distante, suena a cálido y misterioso, suena a acuarelas que no tienen fin, y que tampoco conocieron un principio. Una de las veces que he acertado con un nombre, pinturas en el aire, y cuanto más trabajo en ellas, más me apetece la idea de seguir creando esas pinturas en el aire; hace mucho tiempo ya, mucho, muchísimo, que comenzó dentro de mi ese come come de crear algo de la nada, de poner palabras en folios vacíos, de pintar colores en lienzos blancos, y ahí sigo, consumiéndome en esa marea de crear para no quedar nunca satisfecho con el resultado, como si estuviese durante toda mi puñetera vida buscando el trazo, la fotografía, el texto, la pintura en el aire perfectos, algo que me abra los ojos y me sacie, me haga sentir que he conseguido lo que buscaba; pero este sentimiento de crear corroe por dentro, y cuando acabas un poema, una escultura virtual, un cuadro, un lo que sea, ya estás pensando en lo siguiente por crear, y lo peor de todo es que es una maldita necesidad, como respirar, no puedo vivir sin hacerlo, es una droga, una ruina, porque para mi desgracia, en este mundo de lo material, mis pinturas en el aire son muy vistosas, pero joder, no dan de comer…

YO NO QUIERO SER EL MEJOR

•2009/06/11 • Dejar un comentario

Yo no quiero ser el mejor en nada; no quiero que nadie me considere mejor en nada, no quiero esa responsabilidad, la responsabilidad de ser y parecer el mejor siempre, a todas horas; y no lo quiero para mi, tantos y tantos años intentando ser el mejor en todo lo que hago, ser complaciente, estar disponible, que si quieres que sea un Domingo, no te preocupes, yo me amoldo, que si tengo que entregar este dibujo para ayer, ningún problema, mientras me quito los pantalones y echo la cabeza hacia delante, sólo tengo que retroceder en el tiempo uno o dos días nada más, y partirme los cuernos 24 horas para tenerlo a punto, y si algo sale mal, seguramente es porque en mi afán perfeccionista me he dejado algo, algún detalle se me pasó por alto, por supuesto, merezco todos los reproches, pues soy el único responsable de querer ser perfecto, y la puta complaciente de aquél que maneja; no quiero ser perfecto, quiero ser una sombra, crear en las sombras, alrededor de mi casa plantar un jardín de árboles muertos, y dibujar un cielo sin estrellas, y un jardín con dos pozos medio derruidos, dos pozos vacíos oliendo a podredumbre, sin un camino por el que llegar, mas que el camino de tus pesadillas, mi casa sin ventanas, sin puerta por la que entrar, una casa que nadie desee encontrar, ser una sombra, y desde el interior de mi casa, repleta de estrellas de mil colores, bajo un roble lleno de vida, tumbado sobre el jardín de mi olvido, crear, y olvidar esa vida de servidumbre. Claro, no quiero ser el mejor en nada, aún si lo soy, me la sopla, nunca fuí el más alto, y no es mi intención ser el más inteligente, ya luché por ser el mejor cuando consideré que tenía que hacerlo, cuando, qué cojones, tenía fé en la gente, la gente como concepto general; cuando aquella época pasó, cuando tras recibir más ostias que caricias, cuando a base de patadas salté a otra cinta, decidí que ser una sombra podría resultar interesante; en ello estoy, intentando crear mi casa sombría, desde la que dar a conocer lo que a mi me interese, sin la intención de tratar de ser el mejor, y por supuesto, y con perdón, si me viene alguien pidiendo algún encargo para ayer, le pueden dar mucho por el culo, que la época de la servidumbre, hace tiempo que pasó; en ello estoy, toca disfrutar, escribir para tratar de entender, pintar en el aire para soñar…

JUGANDO CON MUÑECAS

•2009/06/04 • Dejar un comentario

Uno de estos días llegaré a casa de mis padres, buscaré la foto en la que tengo apenas cinco años, y aparezco jugando con una muñeca; el caso es que nunca me gustaron las muñecas, no que yo recuerde, al menos, por eso la fotografía de marras siempre me ha llamado tanto la atención; de cuclillas en la terraza, siempre imagino que es verano, creo recordar la luz del sol en la fotografía, y la muñeca está de pie delante de mi; yo sigo sin saber por qué, de hecho, tal vez se trata de una tontería, de hecho, es posible que no tenga la mínima importancia, pero una cosa es cierta, a lo largo de los años he recordado esta imagen, y tengo la sensación, la certeza, de que siempre la recordaré; es una imagen que crea una sensación de nostalgia y extrañeza; pero nunca me gustaron las muñecas, y las de porcelana en concreto, como a mucha gente, me daban auténtico miedo, supongo que eso es debido a alguna película de terror de los setenta que de niño debí ver; yo siempre fuí de los que se escapaba con todas las monedas de cinco duros que conseguía sisar con más o menos ingenio, a los bares de todo el pueblo, y los recorría uno tras otro a jugar en todas las máquinas que se hallaban en mi camino, y si eran de matar marcianos, mejor que mejor, se me daba de miedo disparar a toda ostia, y esquivando proyectiles era realmente muy bueno, y cabezón, y cabezón, pues era de los que no paraba de echar monedas hasta que conseguía mi objetivo, por supuesto, poner mi nombre arriba del todo, mi orgullo, mi fijación, mi lucha de la infancia… Hasta tal punto llegué a engancharme a las putas máquinas, que mis padres me cuentan que me llevaron a un psicólogo, y la experiencia no debió ser muy buena, porque no recuerdo ni un solo minuto de ese capítulo de mi vida, otra vez mi mente, borrando lo que le sale de los huevos, supongo que es por mi bien… De todas maneras algo debió de corregir el psicólogo, porque aunque el juego continuó, al menos no lo hizo de esa manera compulsiva; eso sí, lo que no consiguió apartar de mi, fué ese deseo de estar arriba del todo en la lista de los mejores; claro que mucho más tarde comencé a aprender a que ser el mejor no siempre es bueno…

NO SIENTO PIEDAD ALGUNA

•2009/06/01 • Dejar un comentario

No siento piedad, no quiero sentir piedad, sólo sé lo que veo, sólo siento lo que veo, sólo entiendo la mala ostia que recorre mi cuerpo cuando enciendo la radio por las mañanas, creo que esa es una de las razones, de no dejar de escuchar música durante todo el día. La televisión es un aparato casi inútil en casa, no la quiero mas que para que me lleve a otros mundos, y me cuente historias que me alejen de la realidad de las noticias de la radio; no aguanto encenderla, pero cada mañana lo hago, odio, odio encender la radio, y no siento piedad por casi nada de lo que oigo; siento que tenemos lo que nos merecemos, al menos esta parte del mundo, y se me inflan los cojones al oir hablar sobre la crisis, los bancos, la bolsa, los políticos, los juegos de guerra y los patios de colegio al que llaman parlamento; a nadie le importa, pero siempre dije que nunca dejamos de ser niños, lo que pasa que una vez pasamos de cierta edad, lo que antes eran juguetes inofensivos, ahora son juguetes capaces de matar, o de torturar, o de dejar en la puta calle pasando hambre a miles de personas. Somos niños, nunca dejamos de serlo, porque no nos da la puta gana, y no es algo malo por si mismo, pero niños cabrones los ha habido siempre, y niños que siguen a los malos de clase, también. Este es nuestro mundo, el mundo de encender la radio y oir a los cantamañanas de turno decir verdades de cajón de madera de pino de monte, creyendo descubrir un secreto oculto al resto de la humanidad; no puedo con la gente que asume tanto por cierto, la gente que cree vivir una vida adulta, y que no deja de jugar a las muñecas y las guerras entre barrios…

ODIO A JAMES BOND

•2009/05/15 • Dejar un comentario

Nunca me gustaron las películas de James Bond, nunca pude tragar a ese personaje, no sé por qué, nunca me puse a analizar los motivos, sólo sé que nunca me gustó, ni él ni sus artilugios de juguete, ni sus ridículos trajes, y no soy de los que renuncia a llevar traje, de hecho, me gusto cuando me pongo un traje, por algún extraño motivo, me quedan bien. Nunca aguanté su forma de seducir, ni sus ¿Martinis? o lo que leches bebiera, nunca me gustó su chulería grotesca de ligón de playa, nunca me gustó su prepotencia ante las situaciones, su casi invulnerabilidad, joder tío, si no eres el puto superman, nunca soporté su fascismo encubierto, a veces encubierto, ni la obviedad de sus historias; James Bond, mira chaval, lo siento, pero me caes muy gordo, me caes fatal, es más, si no fuera porque lo mismo me pegas dos tiros por hacerlo, te llamaría gigilipollas a la cara; el caso es que yo siempre fuí más de personajes extraños, atormentados, ausentes, sí, sí, un puto freak, o como coño lo llaméis, me la suda, con este perfil, os lo podéis imaginar, lo mio son personajes de película como Spock, madre mía eso sí eran historias y personajes de verdad, a pesar de vivir en el espacio exterior, lo mío eran personajes de películas como Rutger Hauer, el replicante de Blade Runner, joder, eso sí era un personaje, acojonado por no saber su fecha de caducidad, como todo el resto de los seres humanos, y orgulloso finalmente, a punto de palmarla, por haber aprovechado sus días en vida como nadie, eso sí es un personaje; un freak, sí, tal vez, pero teniendo tales maestros, al menos aprendí a valorar un poco más la vida que se nos da, e incluso a respetar a la gente que lo merece, por lo tanto, a valorar, a saber que las cosas cuestan, y que James Bond sólo hubiera podido suplicar un poco de piedad ante Rutger Hauer antes de palmarla a base de sopapos, pues no creo que ni siquera se hubiese dignado a sacarle los ojos.

LAS FOTOGRAFÍAS QUE NUNCA FUERON

•2009/05/07 • Dejar un comentario

Hubo un día en que unos tíos lejanos, me regalaron una pequeña cámara de fotos; ellos eran de Madrid, eran de esas personas que de pequeño te hacen creer que son de la familia, cosanguíneos, vamos, y que en realidad son tíos-abuelos muy muy lejanos, o primos terceros, o Dios sabe, a veces ni siquiera eso, a veces son sólo amigos que siempre han estado ahí; la verdad es que siempre se portaron de una manera genial con nosotros, y eso de tener en un pueblo como el mío, en esos primeros años ochenta, unos tíos de Madrid, pues era la hostia, claro, y si encima venían de allá en Verano, y traían regalos como coches de plástico, y cámaras de foto, pues ya era el copón, la hostia y lo máximo a lo que podía aspirar un crío como yo, mis tíos de Madrid; por cierto, que tengo un cariño especial a esos coches de plástico y a esa pequeña cámara Fuji; mi primera cámara de fotos, la primera que me llevé de acampada, con la que intenté sacar un pájaro que a mi me pareció un águila, en pleno vuelo, con la que saqué mil fotos a los montes nevados, a los lagos, a mis compañeros, a todo Dios. El caso es que mis amigos llevaban de esas cámaras compactas que regalan en las comuniones, que molaban porque sacaban fotos cojonudas de lo que pillaban, pero la mía era la leche: pequeña, fina como de dedo y medio de ancho, que se abría y cerraba horizontalmente y que tenía un botón naranja para sacar la foto. Sacaba las fotos de puta pena, pero la cámara era bonita de cojones, además, joder, ¡la habían traído de Madrid! a la fuerza tenía que ser una buena cámara. El caso es que no tengo ni una sola foto que saliera bien con aquella cámara, ni una sola, pero conservo todas con un cariño especial, como el que guarda tesoros, y aún suelo mirar la foto del águila en pleno vuelo de vez en cuando, de la que sólo se aprecia una leve mancha marrón, y veo un águila tras esa mancha. Esa es la magia de las fotografías, llevarte a ese lugar, a esa época, a ese momento en que eras un tipo atrapado en una aventura, cruzando montes helados y valles nevados, para sacar fotografías imposibles, con una cámara digna de una película de James Bond, y es que no sé si os lo he dicho, pero me la trajeron unos tíos de Madrid, y aún la conservo después de mil años…

NO DEJAR DE APRENDER

•2009/05/04 • Dejar un comentario

No dejo de aprender, no paro de querer aprender, esa sed de saber, de querer saber, ese ansia de querer hacerlo todo por mi mismo, de no tener que depender de nadie, de no escuchar lecciones por no contaminar el conocimiento, contaminar el conocimiento, cierto, eso es lo que creo, podría pasarme horas y horas como un lunático, dentro de un ascensor, subiendo y bajando, bajando y subiendo, como un lunático, golpeando mi cabeza contra el reflejo en el espejo de un ascensor, que no ceja en su empeño de subir y bajar, y bajar y subir, sin ir a ningún sitio en concreto, sin un destino más allá de las seis paredes que le rodean; podría encerrarme mientras intento comprender la razón de ese absurdo, y una vez descubierto, y tras dos minutos de secreto placer por desentrañar el misterio, sentirme vacío hasta encontrar otro misterio, otro reto, otra incógnita; no necesito nadie contaminando mi conocimiento, nadie que resuelva mis dudas, nadie que arregle lo que rompí, no necesito que nadie coja mis manos y me enseñe a escribir, quiero tener mi propia jodida letra, mis propios errores, quiero sentir el secreto placer de resolver el misterio y tener al día siguiente otra duda más que aclarar, sentir ese vacío, descubrir mis límites, y mientras lo hago, desesperarme, y seguir en el ascensor, como un lunático, subiendo y bajando hacia el mismo sitio, sin moverme de la línea vertical; tal vez mañana me de por avanzar en diagonal. Mientras tanto, seguir aprendiendo, seguir siendo un inconformista conforme con mi decisión de ser un inconformista, un eterno estudiante de lo que a mi me de la gana; recuerdo que ayer estuve paseando por los mismos lugares de siempre, todo y nada había cambiado, todo y nada seguía siendo lo mismo, las piedras envejecen muy lentamente, y nos hacen sentir día a día un poco más viejos, un poco más sabios, un poco más ignorantes. Ayer aprendí que la vida es lenta, que tengo que cuidar mis recuerdos, porque ellos son los que van moldeando quien soy, mis recuerdos llenos de olores, colores, sabores, fotografías de otra misma vida, ayer también aprendí…

NO SÉ SER UN CABRÓN

•2009/04/28 • Dejar un comentario

Estaba yo pensando, cosa que no debería hacer demasiado, pensar puede ser una manera de clarificar la mente, y de confundirla extraordinariamente; pensando digo, en la suficiencia con la que hablo al referirme a mí mismo como un cabrón, cuando si lo miro con perspectiva, como quien sale de su cuerpo y se ve desde fuera, como desde unos dos metros, la verdad, es que no me consideraría un cabrón, al menos no un cabrón de hijoputa, quiero decir, no una mala persona, no de esa gente que va con mala idea y un cable cruzado a sacarte los ojos en beneficio propio (tal vez es un coleccionista de ojos), no, no lo soy y sin embargo me lo llamo, me lo creo, no, no tengo la categoría necesaria, que va; el caso es que casi había llegado a la conclusión de que esa era la única manera de sentirme mejor conmigo mismo, putear, bueno, no necesariamente, pero actuar de manera que  las consecuencias de mis actos no me afecten lo más mínimo; pues estaba en esas, cuando he sido consciente de que tal vez ese sea el camino fácil a la felicidad, que los atajos son sólo atajos, y las consecuencias de mis actos, aunque cierre los ojos, quedan ahí; por lo que resulta que sigo buscando la manera de dibujar mi propio camino; aunque algo me dice que el propio camino va dibujándose de un tiempo a esta parte, por fin, maldita sea, tantos y tantos años siendo una marioneta, tantos y tantos años enredándome en los hilos de otros, y por fin parece que voy aprendiendo a decidir; reconozco de dónde proviene esa manía casi obsesiva de caer bien a todo dios, reconozco la fuente, pero soy yo el que bebió de ella, sé que insistieron mucho para que lo hiciera, pero al final el que bebe soy yo, por lo que no pienso liberarme de esa responsabilidad. Y ahí andaba yo, pensando que soy un libertario librepensador, liberado para hacer lo que me diese la real gana, libre para correr y hacer lo que quisiera, y hoy, de repente, me despierto, y descubro, que casi todas mis decisiones, casi todas, no fueron mías, y he caminado durante mucho tiempo por esta cinta de la vida en la que no me sentía cómodo, sin saber por qué, por no decir que no, porque en mi cabeza tengo esa frase grabada a fuego: “no quiero que hablen de ti”, y lo hacen, hablan de mi, pero en las cosas no importantes de la vida, en las que realmente importan, soy una sombra; haz lo que debas, no lo que quieras, haz lo que quieras, no lo que debas, haz lo que tengas que hacer, no lo que oigas que has de hacer, haz; y en esas estamos desde hace unas pocas semanas, y la verdad, desde esta parte del mundo, las cosas se ven muy bien ¿crisis? ¿quién dijo crisis? no saben lo que dicen, no saben lo que quieren, no saben lo que realmente importa, y yo, pues yo sigo aprendiendo…

TRAGOS DE ORGULLO

•2009/04/24 • Dejar un comentario

Pero, pero, pero el orgullo no me lleva a ninguna parte; no hay lugares que visitar con el orgullo; el orgullo me puede, me destruye un poco, me acosa, me diluye en un vaso de una bebida italiana, y se acaba convirtiendo en un mar de difusos recuerdos, en una sensación de ridículo casi anónima, casi desperazada, casi ausente, un susurro de vergüenza; la resaca del día siguiente al orgullo, es mortal, no ya por el dolor de cabeza, que por una razón que no llego a comprender, no existió,  la resaca es mortal, porque siento el cuerpo como dado la vuelta, como si alguien hubiese metido su mano por mi esófago, y sujetando los intestinos, me hubiese dado la vuelta, dejando todos mis adentros, hacia afuera, la resaca me hace echar hasta la bilis, y apenas puedo moverme, no digamos intentar comer siquiera un trozo de tarta de manzana, que encima, para más cojones, está deliciosa, o al menos, lo aparenta; este orgullo me va a matar, no estoy para beberme todo el orgullo y resistir la noche entera, ahora estoy más para beber algún sorbo y transformarlo en mala leche y algo de sarcasmo. Aún suenan en mi cabeza las canciones que destrocé estando totalmente borracho de orgullo, aún suenan en mi cabeza las palabras de quien desesperada, asiste con mirada perdida en el infinito, asiste impotente a la furia de mi estómago; demasiado orgullo para alguien tan pequeño como yo; pero aprendo rápido de mis errores, y aunque corro el riesgo de olvidar (maldita memoria de pez), al menos, mientras recuerdo, sé que no tengo el derecho a destrozar las canciones ajenas, mucho menos, cuando borracho de orgullo, trato de balbucear frases coherentes; nunca fuí una persona coherente, mucho menos borracho, claro; lástima que tras la lección aprendida, descargué toda mi ironía y mi sarcasmo, a veces más grueso que fino, con todo aquél que se cruzó en mi camino; será que se cruzó siempre la misma persona; al menos estoy perdonado, sabe que sólo había bebido unos sorbos de mi orgullo, y es que no hay nada como la familia, para perdonar y olvidar, tras ser un poco cabrón, tras ser lo que soy tras unas copas de orgullo…

EL MIEDO Y LA DIGNIDAD

•2009/04/13 • Dejar un comentario

El caso es que el miedo nos paraliza en esta vida, pero la la pasión que ponemos en las cosas que hacemos, creer en nuestro trabajo, trasladar, transmitir una idea, una sonrisa, esos nos mueven con fuerza; hoy, no, ayer, o antes de ayer, aprendí, no, continué aprendiendo, una lección sobre mi, al fin y al cabo, las lecciones que se aprenden en esta vida, evidentemente son lecciones a un nivel general, que trasladamos al nivel personal, pues las aplicamos a la forma que cada uno de nosotros tenemos de entender la vida, no hay aciertos, ni errores, hay diferentes conceptos, que al traspasar ciertos límites que considero dentro de lo que llamaría ética, por ponerle un nombre, llegas a transgredir una ley o alguna ley no escrita. Joder, no necesito que nadie me diga “no matarás” para saber que matar no es que esté muy bien, bueno, no quiero profundizar más porque realmente esto es un berenjenal de mucho cuidado; tal vez en otro momento, porque ahora, ni me atrevo, ni quiero desviarme del tema. El caso es que llevaba varios días trabajando sobre un tema que me había sido encargado, y la verdad, es que estaba muy satisfecho del resultado que había logrado, incluso el cliente estaba contento con ese trabajo; para mi supondría un dinerillo extra, y para el cliente ahorrarse un dinero y conseguir una buena marca, imagen. Pero después de todas las vueltas y giros, y habiendo más personas implicadas, ese trabajo inicial mio quedó en casi nada, porque alguien ya tenía una idea preconcebida, con lo cual, mi trabajo iba a ser sustituido por esa idea primera; genial, pero entonces ¿para qué molestarse en contratar a nadie? podría haber seguido con el trabajo, a pesar de no ser mio en absoluto, y sé que lo hubiese cobrado, a pesar de no ser mi idea, pero no, renuncié a seguir con algo que no era mio. El dinero viene muy bien, y más en épocas como esta, pero la dignidad como profesional, y la dignidad como persona, vienen mejor, porque a lo largo de nuestras vidas, es más fácil perder estas que el dinero, el dinero viene y va, ya lo dije antes, la dignidad, esa poco a poco se va, y ya no vuelve, por eso, por esa tontería, me acosté más tranquilo, y me sentí orgulloso de mi mismo; sí, ya, es posible también, que haya sido muy bobo, claro…

RECUERDOS Y LECCIONES

•2009/04/10 • Dejar un comentario

Recuerda los recuerdos que se quedaron atrás, esos recuerdos que te persiguen, esos recuerdos que te acosan, que se pegan a la piel del cerebro como lapas a las rocas, recuerdos que golpean y golpean y golpean, son pequeñas motas de polvo que de vez en cuando se juntan colisionan unas contra otras, y así como en una reacción nuclear, se aceleran más y más, hasta que finalmente explotan y se extienden como un virus… Joder, qué visión más apocalíptica de los recuerdos, ¿verdad? los recuerdos, no los considero algo malvado, mas bien un lastre, un lastre que te hace tropezar demasiado, demasiadas veces,  y no niego que son necesarios, evidentemente, sin recuerdos, estaríamos contínuamente dándonos de morros con las mismas miserias, ya sabéis, eso llamado fascismo, eso llamado radicalismo, eso llamado fronteras, vaya, olvidé que eso de las fronteras es algo que aún está muy bien visto, fronteras, me recuerdan a esos juegos que inventábamos de enanos, cuando dibujábamos una línea en el suelo, y decíamos que no se podía pasar de ella, ehhhhhhhh prohibido pasar, esta es mi casa, ehhhhh este es mi petróleo, esos mis recursos, ehhhhh como pases te meto con dos tomahawk en todo el morro, ehhhhhh que esos son mis juguetes, no me los toques o te meto una bomba, y aún, y aún, las fronteras están bien vistas, no sólo eso, no, son algo absolutamente necesario, y encima, no sólo te lo tienes que creer, sino que además de eso, y tiene cojones la cosa, las tienes que defender, además tienes que vestirte tus mejores galas de soldadito, y defenderlas, es que es la ostia, es como defender al matón de la clase, sólo porque es de tu clase y no de la clase de los de octavo, pues eso, menuda gilipollez, es el matón, que te va a cascar cuando el marrón pase; y aún, seguimos creyendo que hacen falta, que sin ellas, seríamos unos pobres desgraciados que no sabríamos dónde ir ni qué hacer, claro, es como funciona este mundo para nosotros, con miedo, el miedo te paraliza, y los que mandan lo saben muy bien…

 

LAGARTIJAS AL SOL

•2009/04/06 • Dejar un comentario

Curiosamente, hace tiempo que no veo una lagartija al sol, creo que el mes pasado, mientras caminaba camino a casa, y el sol calentaba lo suficiente la piel, y la sangre, como para salir a pasear, tal vez fué hace dos meses, o tal vez ocurrió el año pasado; tengo ciertamente un problema de memoria selectiva, un problema, o tal vez no: un problema si alguien me lanza la pregunta esa de: ¿te acuerdas…..? pues no, ni me acuerdo, ni me voy a molestar en intentar recordar, porque mi cerebro, por razones que en su momento consideró inapelables, obvió esa información, y ni siquiera la envió a la papelera de reciclaje, no, directamente la anuló, o sea que no hay dónde buscar, dónde mirar, no existe, o sea que tal vez sea como me preguntan, tal vez sea así, a mi, me pilla de nuevas, para mi, lo que preguntan, es un mundo desconocido, y me adentro en ese supuesto recuerdo, como el que abre un libro por primera vez, y pongo cara de sorpresa, para mayor sorpresa de mi interlocutor, y es que es cierto, la memoria selectiva es así… Olvidas lo molesto, recuerdas lo placentero, y reduces todo a simples hechos que sucedieron porque sí, y no te planteas más allá, porque más allá no hay recuerds que plantearse, sólo hay un vacío. A veces me resulta hasta preocupante, pienso que no es normal, que con 35 años no puedo estar regalando trozos de mi memoria al olvido, pero casi olvido, claro, que así fué, es y será por los restos; por lo que, cuando alguien comienza esa pregunta así: ¿te acuerdas…..? yo simplemente me río, y con cara de persona que vive cerca de la Luna (título que me he ganado con gran esfuerzo, y que no pienso perder), les contesto que no, que yo no recuerdo nada de lo que me vaya a preguntar, lo recuerde, o no…

CUANDO CAMINAS PERDIDO

•2009/03/30 • Dejar un comentario

Considero que es muy fácil perderse en los laberintos de las cintas de la vida. Saltar de cinta a cinta con más o menos fortuna y estrellarse contra el suelo en medio de un charco de pedazos rotos de uno mismo. Es fácil sentirse perdido y acogido, es fácil sentir la frialdad del abandonado, muy fácil sentir la desesperación del que no es escuchado, fácil construir un mundo de tramas y efectos moiree en el que sentirse desgajado. Comienzas posando un ladrillo en el suelo, tras haber dado con un camino del que sólo intuyes ciertas sombras a los lados, pero que no deja ver nada concreto, sólo sombras, sombras y algún que otro retazo de realidad entre el entramado de puntos de colores que se entrelazan para casi crear un algo; un ladrillo sigue a otro y a otro más, y cuando quieres darte cuenta, has sido lo suficientemente gilipollas como para haber construido una casa entera, con sus ventanas, su puerta casi siempre cerrada, y su verja casi siempre demasiado alta y amenazante, poco a poco y sin querer darte cuenta, a un lado de ese camino que sólo muestra sombras e imágenes confusas, posas tu culo de mal asiento, y creas tu hogar, el hogar en el que crees no sentirte perdido, un hogar en el que sin darte cuenta, te has rodeado de mentiras y cuentos para no dormir, a un lado de un camino que no lleva a ninguna parte, y lejos de un mundo en el que sin darte cuenta, te habías sentido perdido, y sólo, porque en uno de los saltos, habías dado contra el suelo y te habías resquebrajado. Hay veces que no merece la pena quedarse demasiado tiempo en un sitio, por eso compré una linterna y un martillo; la linterna, para ver qué es lo que había más allá de las sombras que rodeaban el camino, y el martillo, pues eso, para demoler la casa que había construido sobre el aire, que no estoy yo para poner casitas en el aire, que las posibilidades son infinitas, y que si camino como las lagartijas, siempre seré una lagartija, y que si cierro los ojos, no veré las sombras, pero tampoco podré apreciar lo que hoy por hoy tengo alrededor…

EL NO MIRARSE EN LOS ESPEJOS

•2009/03/23 • Dejar un comentario

Ultimamente no he andado preocupado por mirarme a los espejos; ni soy tan guapo, ni la verdad, me apetecía mirar dentro de mi; estoy contento con lo que a diario va ocurriendo a mi alrededor, estoy entretenido con mis historias y mis webs y mis canciones de cantar cuando voy conduciendo en coche hacia el trabajo, que por cierto, acaba esta semana, lástima, hacía mucho, muchísimo tiempo que no trabajaba en un equipo, y la verdad, creo que nunca he conocido un sitio en el que haya un ambiente de trabajo tan bueno; supongo que seis semanas no dan para hacer una valoración exhaustiva, pero sí que dan para una idea general, y la experiencia ha sido muy positiva; a partir de ahora, me centraré en las dos clases que tengo y la revista que parece que volveré a hacer este año, por lo que no debí hacerlo tan mal el año pasado; supongo que seguiré formándome, que es lo que de verdad me motiva, creo que es lo que en realidad mueve el mundo, el contínuo afán por aprender y crecer y sentirse eternamente ignorante, pero día a día un poco menos; últimamente no he querido mirarme a los espejos, y aunque sé que volveré a hacerlo algún día, por ahora procuraré mantenerme alejado de ellos, que un espejo es lo que tiene, oiga, que distorsiona la realidad hasta hacerla irreconocible, no quiero distorsiones de la realidad, porque tampoco estoy seguro de qué significa la realidad, y no quiero complicarla aún más, no me gustan los conceptos ni las cosas complicadas, carecen de sentido, carecen de fundamento, y sólo sirven para conducirnos a una confusión de la que luego es muy difícil escapar. Hubo un tiempo en el que comprendí que en mi mundo, (quizás para muchos no sea de la misma manera, la verdad, me da igual) menos es más, menos es comprensión, menos es belleza, menos, es armonía, menos, es sencillez, pasados unos meses fuí complicando todo lo que pasaba por mis manos buscando una perfección, y cuando me quise dar cuenta, estaba perdido en los laberintos de la complicación; ahora vuelvo a ver claro, que menos es más…

LA MÚSICA EN ESTOS DÍAS TAN HUMANOS

•2009/03/15 • Dejar un comentario

Las canciones son las únicas compañeras que me acompañan en todo momento, a las que dejo pasear a mi lado a todas horas, sin las cuales no sé vivir, sin las cuales, no me atrevo a vivir. Este es un pais de titiriteros y comparsas, un pais creado a partir de retazos de recuerdos y retazos de olvidos, y son los olvidos los que van posándose creando un manto de odio, de rencores, que somos incapaces de olvidar y superar. De vez en cuando dedico algunos de mis pensamientos a intentar comprender, a intentar entender las raíces de tanto odio, y claro, poco a poco voy quitando más y más capas, para darme cuenta de que realmente se trata de la condición humana, la condición humana. La podemos disfrazar de diferentes maneras, podemos vestirla, como yo anteriormente, de olvido, de recuerdos, podemos ponerle un bonito traje de cultura, de fronteras, o tal vez aderezarla con unas pocas gotas de religión, de democracia, podemos llamarlo de mil maneras distintas, claro, pero nace en la misma montaña, la condición humana. Por supuesto, en el camino que nos toca andar, o en el camino que elegimos caminar, nos encontramos con todo tipo de ejemplares, y entre ellos, muchos, que realmente merece la pena conocer, muchos que son buenas personas desde su interior, pero cómo recelamos de ellas, lógico, son tan escasas en este mundo, que cuando las vemos, pensamos que se trata de un lobo disfrazado de cordero, o borrego, desconfiamos, condición humana… Pero hemos de generalizar para comprender, no quedarnos en la superficie, nunca quedarnos en la primera planta, no, si lo que queremos es comprender el movimiento de las tierras que los ríos arrastran; para ello debemos generalizar, y así, mirar con perspectiva, y descubrir asombrados, que vivimos día a día recelando, envidiando, dudando, exigiendo, corriendo, mintiendo, pisando… Lo que peor llevo, es el saber que no puedo deshacerme del traje de humano, lo que peor llevo, es mirarme en un espejo, y descubrir mi condición humana tras los ojos, supongo que aún debo tener fe en nosotros, yo seguiré escuchando música, vaya a ser que entre canción y canción encuentre algo que merece la pena…

¿SINCERIDAD BRUTAL?

•2009/03/08 • Dejar un comentario

Aunque duela reconocerlo, nunca se llega a hablar con la sinceridad brutal… Hace bien poco comencé a escribir las pequeñas historias, y descubro al tiempo que la sinceridad ni es brutal ni es tal, no siempre, o no lo profunda que debiera al menos, eso es lo que creo… Repaso, leo y releo lo que escribo, leo y releo, y para mi sorpresa, descubro que hay un quiero y no puedo, es como el que dice que con dos cojones se va a echar del trampolín abajo, y cuando sube arriba se da cuenta de que a lo mejor si se cuelga y se deja caer en vez de tirarse de cabeza, la caída es más suave, o al menos no duele tanto, y no, es cierto, duele menos, pero da más vergüenza. Es posible que me equivoque mil veces a la hora de escribir sobre lo que soy y he sido, no me duele, ya no, escribir sobre el por qué de cómo me he ido haciendo de esta manera, estoy anestesiado a ese tipo de dolor, pero sí siento un profundo deseo de agradar a todo dios, quedar a bien con todo el mundo, y no para lograr absolutamente nada en particular, aún no sé la razón de ese deseo tan profundo, pero me molesta, o más bien, no es funcional, no me deja avanzar, no me permite mostrarme, ¿acaso miedo? no sé, tal vez sea el temor del ser humano a mostrarse, y descubrir sus defensas, te sientes encerrado, no por vivir en una casa, ni mucho menos por tener una familia, pero estás encerrado, encerrado porque todos los días son iguales, porque no hay nada que llene esos días excepto la sonrisa de mis niñas, nada excepto ir a mis páginas y escribir, o retocar fotografías, o crear, y eso debiera bastar, si no fuera porque el resto de las horas son un continuo gotear que no llevan a ninguna parte, que no cuentan, como si fueran tiempos muertos, muertos porque no son aprovechados, o disfrutados, como aquél que se tira ocho o doce horas delante de una cinta mecánica separando piezas, y sabe que al día siguiente va a ser lo mismo, y al otro, y al otro… Hay personas que quieren y aceptan y saben vivir esa vida, yo no sé hacerlo, ni puedo, porque va agotando la ilusión por vivir, hasta que te conviertes en una sombra sin brillo en los ojos, un autómata sin canciones que cantar…

CANSADO DE BATALLAR Y NO SER ESCUCHADO

•2009/03/02 • Dejar un comentario

Pero las batallas que hay por luchar son infinitas, y muchas veces dejamos de luchar, porque estamos agotados de pelear para perder y perder y perder; es entonces cuando también puedes dejarte llevar, sí, como un puto fardo, dejarte llevar donde la corriente quiera, y abandonarte a la sociedad, que es un monstruo que devora lo que encuentra a su paso, dejarte llevar y caer en el olvido, porque luchar es demasiado duro, demasiado duro para no obtener recompensa alguna; pero si eres de los que a pesar de cansarse, de abandonarse, de dejarse llevar, sabe que nada es para siempre, de los que descansa y se levanta con nuevas fuerzas, entonces tal vez, ese pequeño descanso sea totalmente necesario, para poder, como el salmón, nadar contra corriente, nadar contra corriente, nadar contra el viento, contra el río, contra el mundo que te rodea, y ser un loco en bocas ajenas, y alguien absolutamente sensato en tu propia mente. No soy nadie, al no ser nadie, ninguna de mis teorías sobre la vida significan nada, no son más que palabras muertas lanzadas al viento de la ignorancia, no soy nadie, y como nadie que soy, soy ignorado; ayer vi en la televisión a un señor infinitamente sabio, sabio hasta la ignorancia, tiene la sabiduría de los locos encantadores, y si realmente pudiese, me encantaría pasar horas y horas escuchándole hablar; ayer descubrí a este señor hablando sobre su punto de vista acerca de la vida, de diferentes aspectos de la vida, y no dejaba de escuchar ensimismado, que este hombre en su infinita sabiduría loca, repetía ideas que yo he planteado más de una y veinte veces en mi entorno, ideas reflejadas en otras mentes con una sonrisa de medio lado y una palmadita en la espalda, ideas obviadas; no soy ni mucho menos una persona inteligente, ni sabio como ese señor de la tele, sólo soy una persona que simplifica, analiza con lógica y expone, pero desde la más brutal de las sinceridades…

MI ENEMIGO Y YO

•2009/02/23 • Dejar un comentario

¿Qué le voy a hacer, si no me dejo de traicionar, si no me dejo de perder, si no me dejo querer? ¿qué le voy a hacer si no sé salir de esta noria? la noria que nunca para a ras de suelo, si yo lo quiero de esta manera, si yo soy el peor enemigo que duerme en mi misma cama, ¿qué le voy a hacer? si no le echo dos cojones a la vida y encaro esas dudad, si no levanto con orgullo la cabeza mas que para salir a la calle, y cubrirme bajo una fachada de descaro y miradas de indiferencia, y aunque parezca que sigo ascendiendo en la escalada, y sin dificultad alguna, subiendo, sigo donde estaba, pero consciente, sigo donde reposan los cobardes, pero consciente, así duele un poco, así duele más, así tal vez sea capaz de quererme un poco más, de quererme yo para querer al mundo; pero empecemos poco a poco, espero darme caza, y dos bofetadas si hace falta, a ver si de esa manera despierto. Y si tengo que cantar canciones en medio de un bar un Sábado noche cualquiera, pues invítame a un bloody mary y te cantaré lo que quieras, y si lleno mi estómago para perder la vergüenza que me atenaza, invítame a dos tragos, que por la mañana soy demasiado débil, sácame algo de picar, que por la mañana no soy persona para enfrentar aquello que temo. Cierro las puertas al arrepentimiento, como siempre lo he hecho, y si tras un esfuerzo, con ayuda de las personas que me soportan, cierro la puerta a las garras de la vergüenza, entonces tendré media batalla ganada, estaré preparado para mirar a los ojos de la gente con convicción, con la convicción del ganador, y las batallas, y las luchas, que queden para aquellos que no tengan nada mejor que hacer, que yo seguiré cantando en los bares, con mi bloody mary en la mano, salud…

EL CAMBIAR LO QUE PARECE TAN CLAVADO

•2009/02/19 • Dejar un comentario

Llego a mi mundo, al que puedo considerar como tal, y resulta que observo, desde lo alto de una colina, algunas de esas facetas mías que debería cambiar; cambios, cambios, cambios, ¿para qué tanto cambio? ¿es una negación constante de lo que soy? ¿se trata de un contínuo descontento por ser de una determinada manera? sin más, y sin darle mayores vueltas, trato de sentirme más seguro de mi mismo, matar ese miedo a fallar… A fallar a quién; matar ese miedo a hacer el ridículo… A hacer el ridículo a la vista y el juicio de quién; levantarme cada mañana y mirarme al espejo, y repetirme como un autómata que yo sé, que yo puedo, que no soy menos, que lo que yo hago es válido, que mis ideas son válidas; Toda mi puta vida intentando contentar a todo aquél que tengo a mi alrededor, a personas que probablemente no merecían ese esfuerzo, para dejar olvidadas a otras personas que merecen toda mi atención, a las que en realidad debería contentar… Toda mi puta vida intentando ser bueno en lo que hago, para acabar agachando la cabeza y asintiendo como un imbécil ante la primera negación que se presenta en mi camino… Miedo, miedo a qué, a quién, lo más importante, miedo por qué, de dónde sale, cómo nace ese miedo; me parece que veo algo en estos momentos, un pequeño haz de luz que pasa frente a mi, una idea que recorre mi cuerpo por dentro, creo que todo se relaciona en mi interior: ese miedo a defender lo que por derecho debo defender, mi odio casi enfermizo a las jerarquías, ese afán de sobresalir, y de ser mi peor enemigo, creo que veo todo relacionarse, y necesito sentarme un largo lapso de tiempo en esta cinta para analizar qué es lo que desde aquí estoy viendo…