Llegué a un punto en el que no sabía muy bien por dónde leches seguir, porque los recuerdos son mil, los momentos tres mil, las sensaciones mil doscientas, y existe una línea general, pero ramificaciones de hechos que rodearon todo lo que iba sucediendo, así que aún a riesgo de mezclar en el tiempo lo que fué aconteciendo, tengo que seguir de alguna manera; además, carece de importancia, la realidad se dibuja en mi mente, y poco importa en qué orden… Supongo que mis pasos me llevan al primer día entre otros, parece que tiendo a recordar las primeras veces, los primeros días, y lo que sigue son consecuencias de lo anterior; el primer día que el Gerente de la empresa tuvo a bien bajar a ponerme a prueba delante de un ordenador para tratar de realizar mi primer trabajo serio de dibujo, delante de un ordenador, todos sabemos, por supuesto, porque es conocido por todo el mundo, que el que trabaja frente a un ordenador, no trabaja, claro, al menos, ese fué el poso que me quedó a mi en semejante lugar, porque ahí sólo había dos posibles: o sudar porque eras un trabajador, o ser un jefe y tener derecho a no sudar, pero sí a pensar.
Fué una prueba creo que bastante satisfactoria, al menos para mi, se trataba de conseguir enviar un dibujo a una imprenta, y hablar con el cliente si era necesario, y bueno, lo conseguí, muy a pesar de mi jefe de sección, por lo que pude comprobar posteriormente. La coña residía en que yo no tenía unas horas, un tiempo, para ir haciendo ese tipo de trabajo, yo sólo tenía que subir a dibujar cuando este tipo lo consideraba, claro que habitualmente consideraba que debía hacerlo en el último momento, cuando el cliente ya apretaba, una bonita experiencia para ir soportando situaciones de estrés y aprender de ellas, o acabar hasta los huevos, claro… ¿El resto del tiempo? pues el resto del tiempo transcurría entre disolventes, tinteros, y serigrafías, y mi empeño de aprender de todo y todos los que me rodeaban, compañeros de trabajo; aún me pregunto qué coño es eso de ser compañero de trabajo… Hacemos un mal uso del vocabulario, compañero denota un cierto grado de colaboración, y lo que descubrí allá era un sálvese quien pueda, por lo que se debería usar otro término, no sé, conocidos, toca huevos, gente, algún término que no denotara colaboración, y mucho me temo que esto viene de serie en casi todos los puestos de trabajo. Esta gente no tuvo muchos reparos al principio de esconder lo que sabían, no tuvieron muchas dudas a la hora de ponérmelo jodido, al fin y al cabo yo era un enchufado de uno de los jefes, y si quería aprender, iba a tener que sudar, no iban a tolerar que viniese alguien como yo a quitarles las nulas posibilidades que tenían de ascenso…
La vida tiene estas cosas, luchas constantes, y decepciones contínuas, que supongo, forman parte de nuestro aprendizaje, pero me resulta triste que debamos andar a ostias para aprender, me resulta triste que tuviese que caminar rodeado del miedo de los demás, porque eso no demostraba más que una cosa, eso demostraba que ellos conocían sus límites, pero eran incapaces de admitirlos, por eso me hice una promesa interna, yo debía reconocer mis límites, comprenderlos y aceptarlos, para no caer en la trampa del autoengaño. Por cierto que este mal afectaba desde el último de los trabajadores hasta el más alto de los cargos; en esa puta empresa, por Dios, nadie aceptaba sus limitaciones, nadie las reconocía, todos se creían capaces de todo, claro que así andaban todo el día con el alma en los pies por la frustración… Pocos, muy pocos, conocí allá, que no sufrieran del mismo mal.
Así, a pesar de las caras y los miedos de la gente alrededor, a pesar de los kilómetros, a pesar de las dudas y el cansancio, a pesar de que se me secaban los labios de limpiar tanto bote, a pesar de que tenía que pelearme por aprender, a pesar de que tenía un jefe de sección que si me veía intentar aprender, me paraba los pies con palabras sutiles que empezaban por un :¡¡¡qué haces!!! así, poco a poco, con paciencia, supongo, o porque en el libro de la ruta de la vida ponía que había de ser así, o porque me sentía culpable por ser un enchufado, o porque yo qué sé, así, fuí aprendiendo poco a poco sobre todo lo que me rodeaba, así poco a poco, me fueron encargando algunos dibujos más que debía hacer en las horas extra, nunca en las horas de trabajo, como si aquello otro no fuera trabajo real, no sudaba al fin y al cabo, así poco a poco, aprendí, y ójala nunca lo hubiera hecho, pero lo innato en una persona, eso sí que no se puede cambiar…






